Nos situamos en 1980. Apple lanza su nueva versión de Apple II, un ordenador personal que estaba arrasando y lideraba el mercado por delante del IBM-PC. La nueva versión se llama Apple III y debido a muchos problemas internos sale con un año de retraso. Aunque era caro, era la continuación del exitoso Apple II, pero un fallo en el diseño de la estructura por falta de ventilación producía que el ordenador diera fallos.
Antes que eso, Steve Jobs descubre que en Xerox están desarrollando el Smarttalk, un entorno gráfico que utiliza el ratón para interactuar con el ordenador, Xerox no ve nada útil en ello, pero Steve desarrollaría el ordenador Apple Lisa a partir de él, con un entorno gráfico y mousse ofrecía un nuevo paso en la evolución de los ordenadores personales.
El proyecto Lisa -nombrado así en honor a la hija de Steve Jobs- nace en 1978, cuando Apple III aun estaba en desarrollo. Vio la luz en 1983, pero, un año antes de su salida Steve Jobs fue expulsado del proyecto -según se cuenta por su carácter déspota- y decidió unirse al proyecto Macintosh, del que hizo su nueva causa y a través del cual quiso demostrar cuán equivocados estaban al dejarle fuera de Lisa.
Jobs empezó así a enfrentar el equipo de desarrollo de Lisa con el de Macintosh, provocando una grave crisis de la que terminaría fuera de Apple y creando una nueva empresa, fiel a su causa, la llamó Next.
No obstante todo eso, Macintosh fue todo un éxito y aún a día de hoy sigue su recorrido, salió un año después que Lisa y la hundió por completo. Lisa tenía problemas de adaptación por ser caro y lento, ya que a veces se quedaba atascado en el uso de la memoria virtual, IBM-PC (con el sistema operativo MS-DOS de Microsoft) estaba ganando terreno y Macintosh contaba también con interfaz gráfico, ratón y salía más barato.
Lisa fue el mayor fracaso que tubo Apple, y para deshacerse de las 2700 máquinas sobrantes, decidió alquilar un terraplén en UTAH en donde las enterró. No obstante todo esto, Lisa sirvió como avanzadilla del Macitosh, ya que gracias a su interfaz gráfica, permitió que los empresarios se acostumbraran y se convencieran de que en los ordenadores estaba el futuro. Dicho de otra manera, Lisa fue un spot publicitario muy caro que abrió las puertas a Macintosh.




Buen artículo, justo cuando ayer ví de nuevo la película Los Piratas de Silicon Valley
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