Se acabaron los chistes, los vídeos y las bromas, se acabaron las gracias y los cuentos, se acabaron las iniciativas y las buenas ideas, se acabaron también las esperanzas de muchos, se acabó el diálogo y se acabó la campaña electoral.
ETA ha vuelto a asesinar, a manchar sus manos de sangre, a demostrar que no saben ni quieren vivir en democracia y que no permitirán que lo hagan los demás.

No obstante, no puedo evitar pensar que quizás, sólo quizás, todo esto podía evitarse, sólo quizás si no se hubiera usado cierto tema de forma partidista, quién sabe… ahora ya es demasiado tarde.

