A debate: El consumismo

Blanca nos propuso el otro día un tema de debate: El consumismo. Creo que resulta relevante leer primero ésta reflexión de Marvin Harris:

Tras la aparición del capitalismo en la Europa occidental, la adquisición competitiva de riqueza se convirtió una vez más en el criterio fundamental para alcanzar el status de gran hombre. Sólo que en este caso los grandes hombres intentaban arrebatarse la riqueza unos a otros, y se otorgaba mayor prestigio y poder al individuo que lograba acumular y sostener la mayor fortuna. Durante los primeros años del capitalismo, se confería el mayor prestigio a los que eran más ricos pero vivían más frugalmente. Más adelante, cuando sus fortunas se hacieron más seguras, la clase alta capitalista recurrió al consumo y despilfarro conspicuos en gran escala para impresionar a sus rivales. Construían grandes mansiones, se vestían con elegancia exclusiva, se adornaban con joyas enormes y hablaban con desprecio de las masas empobrecidas. Entretanto, las clases media y baja continuaban asignando el mayor prestigio a los que trabajaban más, gastaban menos y se oponían con sobriedad a cualquoier forma de consumo y despilfarro conscpicuos. Pero como el crecimiento de la capacidad industrial comenzaba a saturar el mercado de los consumidores, había que desarraigar a las clases media y baja de sus hábitos vulgares. La publicidad y los medios de comunicación de masas aunaron sus fuerzas para inducir a la clase media y baja a dejar de ahorrar y a comprar, consumir, despilfarrar o gastar cantidades de bienes y servicios cada vez mayores. De ahí que los buscadores de status de la clase media confirieran el prestigio más alto al consumidor más importante y más conspicuo.

Marvin Harris (1974) Vacas, cerdos, guerras y brujas. Los enigmas de la cultura, Alianza 1992, ISBN 84-2061755-5, pags. 118 y 119, (trad. Juan Oliver Sánchez)

Una vez leído eso y ya más conscientes de la inercia social gestada por quienes poseen los bienes o se dedican a distribuirlos, pensemos, ¿A quién beneficia todo ésto? A quienes se benefician de venderte sus productos aunque no los necesites. Se esfuerzan en hacernos creer que lo necesitamos, y cuando no lo consiguen, en hacernos creer que el consumo es necesario para mantener los puestos de empleo o para evitar que los precios caigan o simplemente para que termine una crisis cuyo origen se encuentra precisamente en un consumo insostenible.

Y lo insostenible del consumo hiperbólico no sólo tiene que ver con la solidez de nuestra cuenta corriente o con nuestro límite de endeudamiento sino también con el planeta; ya que hemos de ser conscientes que esos productos se fabrican consumiendo recursos planetarios que cada vez resultan más escasos pues la capacidad de producción o regeneración muchas veces está muy por debajo de la de nuestro consumo.

La Navidad (en España, por doble: Papa Noel y Reyes Magos), San Valentín, Sant Jordi, El día de la Mona, el viaje de vacaciones (si no, no son unas vacaciones de verdad), Halloween, Carnaval, día del padre, día de la madre, día del trabajador, cumpleaños y santos, las rebajas de enero, las de primavera, las de verano, las de septiembre, etc. Ya resultan tan insoportables (tanto económica como psicológicamente) que cada vez que a los vendedores se les ocurre una nueva fiesta del libro, de las flores o de los yogures caducados la sociedad reacciona con negatividad ante la idea consumista que, por supuesto, alentan los medios. ¿Porqué no se les ocurre el día del No consumo para reducir gastos?

Y juegan con nosotros, porque los que somos más adultos aún podemos acordar no participar de la fiesta consumista al modo consumista, pero, ¿Qué hay de los niños? Y nos aterrorizan haciéndonos pensar que se burlaran de ellos en el colegio y terminarán convirtiéndose en yonkies depresivos por semejante trauma infantil… de no recibir regalo de Reyes. Y se lo permitimos, en vez de enseñarles a nuestros hijos, entre todos, a valorar las cosas de una forma distinta.

El consumismo no podría producirse sin las revoluciones industriales de los siglos XVIII y XIX, revoluciones tecnológicas que permitieron tener más por menos. Revoluciones que redujeron el coste de producción de bienes de forma que se obtenía más cantidad de bienes partiendo de los mismos recursos o de conseguir los mismos bienes con menos cantidad de recursos. Esto es, si antes se requerían 20 personas para un sembrado, ahora era necesaria una persona y un tractor. Si antes hacían falta semanas para terminar un traje, ahora se hacía en unas horas con una máquina de coser.

Gracias a las revoluciones tecnológicas, y resalto lo de tecnológicas, pudimos vivir mejor. Algunos avispados achacaron al sistema capitalista las bondades de dichas revoluciones, como si la máquina de vapor fuese obra del capitalismo y no de la ciencia y la tecnología. En general no hemos cambiado tanto, seguimos entregando nuestro tiempo, habilidades y conocimiento a cambio de unidades monetarias que más tarde intercambiamos por bienes o servicios, pero gracias a la tecnología obtenemos más por menos y ello nos permite vivir mejor.

Hubo un tiempo en que valorábamos saber vivir con poco, quizás porque teníamos poco. Ahora valoramos tener mucho y ostentarlo aunque sea haciendo trampas, quizás porque tenemos más, quizás porque nos han inducido o incitado a ello, o quizás siempre fuimos así y es ahora cuando mostramos lo que llevamos por dentro.

El planeta no aguantará nuestra inmadura conducta, nuestros bolsillos parece que tampoco, la economía se tambalea, el país entero parece dirigirse a un precipicio, pero pronto vienen los Reyes Magos, y luego, las Rebajas… ¿Seguiremos consumiendo?

2 thoughts on “A debate: El consumismo”

  1. Alguien, no hace tanto – siento no recordar su nombre, sé que era una chica-, me decía que era muy normal que la URSS cayera, y me amparaba la afirmación, que es cierta, nadie lo niega, en que unas amigas suyas viajaron de Berlín Este a su casa en unas vacaciones y se les caía la baba mirando sus sujetadores… ¬¬

    Es evidente que la Unión Soviética no cayó porque las mujeres quisieran sujetadores de encaje, ni mucho menos, pero esa afirmación denota cuál es el fondo del pensamiento capitalista y occidental por antonomasia – las mujeres soviéticas querían sujetadores de encaje, ergo, como no podían comprarse unos, pues la URSS cayó (¿¿¿…???)-.

    Otro de los grandes ejemplos que se nos pone de Cuba castrista es la falta de productos en los supermercados, cosa que NO es cierta – a excepción hecha en los tiempos de Reagan, que el muy hideputa cerró Cuba a cal y canto-. En un supermercado cubano hay exactamente lo mismo que en uno occidental. Lo que NO hay en un supermercado cubano es nueve o diez marcas de cada cosa. En capitalismo paladino eso significa que no hay capacidad de elección (¿…?), en humano racional que no es necesario que haya más que lo que hay.

    Una de las grandes banderas que enarboló el socialismo durante el siglo XX es que las sociedades capitalistas eran sociedades corruptas, precisamente porque eran sociedades consumistas. El consumo es malo – falso-, el consumo es la base del mercado, y el mercado es necesario en tanto en cuanto facilita el intercambio de mercancías sin el cual nuestras sociedades no sobrevivirían – no existen las sociedades auto abastecidas, eso es una falacia-. Lo que es malo es la sobre producción, que no es sostenible si no se aumenta, de forma ficticia, la necesidad de consumo del ciudadano y que, además, destruye el planeta – coches frente a transporte público-, crea relaciones económicas en régimen de explotación laboral y de recursos naturales – fábricas chinas, sudamericanas y africanas-, y mantiene toda una maquinaria engrasada que va desde el banco – créditos, tarjetas de idem, cuentas corrientes de pago aplazado, etc, etc-, a empresas que fabrican supuestos nuevos productos, que no son más que lo anterior remozado – Windows 7 y ordenadores que han de ser adaptados para poder funcionar con dicho SO-, a comercios que se prestan a ese juego – grandes superficies primero, luego empresas medianas y, al final, pequeños comercios-, al consumidor, que cae en la trampa como un imbécil.

    El problema no es el consumo, el consumo es la base del mercado, y el mercado es necesario, el problema es que el consumidor es un imbécil babeante. Claro que, si vamos a analizarlo en profundidad, ¿Cómo le explicas tú a un chico de 16 años, o a una chica de la misma edad, y que no saben prácticamente leer, porque ese es el sistema educativo que hemos permitido que exista, que no le hace falta un móvil de última generación porque él no va a utilizar la mayoría de las cosas que trae – eso es extensible a un PC-? Pues no hay forma.

    El capitalismo quiere consumidores que no piensen y, de paso, que sean mano de obra barata, así que nada mejor que un sistema educativo que no cree ciudadanos, sino imbéciles. El problema no es el consumo, el problema es que el sistema, y cuando hablo de sistema hablo del todo, crea consumidores, no ciudadanos.

    Bajo mi punto de vista es contra eso contra lo que hay luchar.

    Crea ciudadanos y tendrás una revolución, crea imbéciles babeantes y tendrás corrupción, gente manejable y un sistema democrático hecho a medida de bancos, macroempresas, con su correspondiente stablishment político que los represente y defienda.

    Ôo-~

  2. Muy buena tu reflexión Santi, como siempre :)

    También pienso que tanto el consumo que mantiene el mercado, como el mercado, como incluso el sistema capitalista han aportado cosas buenas a nuestra sociedad.

    El problema viene cuando la sinrazón del pensamiento cortoplazista y egoísta sobrepasa los límites éticos y el capitalismo se convierte en un monstruo que arrasa con todo.

    Y ahí es donde entra el socialismo, pretendiendo regular el mercado para evitar los abusos del sistema capitalista.

    Lo que me entristece es ver cómo el PSOE no hizo nada ni hace para que el mercado de la vivienda sirva para lo que tiene que servir y no para la especulación, cómo ha ayudado a los Bancos permitiéndoles abusar de su posición, o cómo apoya el sistema caciquista.

    Eso no parece muy socialista, sinceramente… =(

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