Siempre que pienso en ti, lo primero que me viene a la cabeza son los gritos que nos pegabas cuando éramos pequeños. Gritabas tan fuerte que siempre nos asustábamos y hasta te llegábamos a tener algo de miedo.
Pero jamás nos pusiste una mano encima. Gruñón y malhumorado en el fondo escondías un corazón inmenso, generoso [...]

