Adiós tito.

Light blue ribbonSiempre que pienso en ti, lo primero que me viene a la cabeza son los gritos que nos pegabas cuando éramos pequeños. Gritabas tan fuerte que siempre nos asustábamos y hasta te llegábamos a tener algo de miedo.

Pero jamás nos pusiste una mano encima. Gruñón y malhumorado en el fondo escondías un corazón inmenso, generoso y noble que sólo el que realmente te conocía sabía valorar y apreciar.

Eras el más pequeño de tus hermanos, el último en llegar y el segundo que se marcha, aunque para mi el primero pues hay uno al que jamás conocí.

Ya sabíamos que te marcharías desde hacía meses, desde que te detectraron ese cáncer y poco a poco la cosa se fue complicando. Pero aun y así siempre conservas algo de esperanza.

El día que decidí marcharme tan lejos sabía que me perdería cosas, porque siempre pasan cosas, y sabía que llegarían momentos como éste, aunque quizás pensaba que un momento así tardaría más tiempo en venir.

Ahora no estoy allí para decirte adiós, aunque tampoco te creas que iba a entrar a verte, yo prefiero recordarte vivo, con tus gritos, con tus abrazos, con tu cara de niño travieso que nunca te cambió, no se porqué pero siempre me pareciste eso, un niño grande, pero sobretodo con tu mirada, porque a través de tus ojos siempre vi lo mucho que nos querías, y nos querías mucho, y eso se nota aunque te esfuerces en mostrar orejas de lobo, en el fondo todos sabemos que eras un auténtico corderillo.

Marcha en paz, estaremos bien. Aunque ahora nos veas llorar a unos y a otros, tu tranquilo.