Los mercaderes del templo

Mercaderes del templo
En la época de Jesús el nazareno la Iglesia judía pactó con el Imperio romano la continuidad de sus privilegios religiosos a cambio de calmar las aguas. Muchos consideraron esto una traición y en ocasiones se hace referencia a ésto cuando se habla de las protestas de Jesús contra su propia Iglesia, pero lo que realmente les molestaba era el hecho de que para salvar sus almas tuvieran que pasar por caja.

Ése fue realmente uno de los más grandes pilares que defendió Jesús, y no únicamente la paz y el amor, su mensaje real iba más encaminado a la individualidad religiosa y la no necesidad de un párroco que te asegure el paraíso.

Es por ese motivo que un día Jesús entró en una Iglesia judía para expulsar a los mercaderes del templo, y al contrario de lo que muestra alguna película, no es que hubiera gente vendiendo fruta o pescado en el templo, sino que los miembros de la Iglesia judía se comportaban como mercaderes.

Cobrando por bautizar a tu hijo, cobrando por expiar tus pecados, cobrando por guiarte espiritualmente, cobrando por la comunión, por la boda, por el entierro, … por todo. Habían convertido la religión en un negocio sacacuartos aprovechándose del miedo de la gente (inmenso en aquella época llena de incultura y con tanto desconocimiento de la realidad del universo).

Jesús estaba en contra de lo que él consideraba un engaño y no una auténtica religión con guías espirituales que te ayuden a crecer como persona e individuo, y por ello arremetió contra su propia Iglesia, la judía, reinventando la misma.

Y es por eso que Jesús se bautizó en el río Jordán, no porque esas aguas sean especiales (gracioso es que la familia real se bautice con aguas de ese río como si así lo fueran) sino precisamente porque no lo eran. Lo que quería reflejar Jesús con aquel gesto era que no hacía falta un agua especial, ni una Iglesia, ni un cura para ser bautizado, y lo más importante, no hace falta pagar dinero. Nuevamente en la misma línea de acabar con el negocio religioso.

Desgraciadamente para él se le acercaron algunos muy fieles a su causa y otros que tan sólo eran unos aprovechados, el que más seguramente Pablo, que creó una nueva Iglesia usando la imagen de Jesús pero contraria a lo que fueron sus palabras.

Unos siglos después de su muerte se fundó la Iglesia Romana, ¿Nadie se ha preguntado nunca como es posible que La Iglesia Católica Apostólica y Romana sea precisamente eso, romana, y no cristiana, romana como los romanos que colgaron a Jesús y lo torturaron hasta la muerte?

Dejando de lado cuestiones más sutiles que acepto tienden a la demagogia, lo que sí parece cada vez más claro es que ésta Iglesia sólo está interesada en el dinero, en presionar a los Estados para que la financien, en cobrarte hasta el último céntimo que tengas a cambio de aliviar tus miedos y en vivir en palacios de oro, no en tu crecimiento espiritual ni en el de nadie.

En éstos días se celebra en España la Jornada Mundial de la Juventud -principalmente católica-, bueno, como joven que soy bautizado y con la comunión hecha, aquí va mi reflexión al mundo para todos aquellos jóvenes como yo que quieran reflexionar estos días sobre el ejercicio religioso.

One thought on “Los mercaderes del templo”

  1. Hola Rubén,
    Tienes razón. Yo entiendo que la Iglesia es la mayor empresa del mundo.
    Pero eso no es lo malo, piden y se les da. Hay un problema de base, y es que el estado pertenece a la Iglesia y nos obliga a todo el mundo a financiarla, queramos o no.
    Yo pido y demuestro la necesidad y no me dan ni una beca para libros. La Iglesia pide y se le da sin más… No sigo, que me pongo de mal humor…
    Un saludo

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