El fin de la revolución pacífica

Mineros por Madrid ayerFoto de Juan Luis Sánchez
Hemos ganado. Sí, lo hemos hecho. Cuando en mayo del año pasado los ciudadanos salieron a la calle conscientes de que era necesario ganarle la partida al establishment mediático y mostraron manos alzadas frente a los porrazos lo hicieron conscientes de la manipulación que harían los poderosos de cualquier acto remotamente incívico.

Y los medios primero nos ignoraron, y luego nos demonizaron, tras eso se hicieron los enrollados y mientras intentaban dividirnos se encargaban de desmoralizar matando al movimiento cada 2 semanas. Pero el 15M sigue vivo, los ciudadanos no se rinden, y la bola de nieve ya ha crecido tanto que la presa de contención mediática, pese a su fortaleza, no ha podido contener la crecida de indignación popular.

Ahora la sociedad ya está de nuestro lado, el concienciar a otros dejó de ser necesario y el conseguir organizarnos para cambiar todo ésto se vuelve una prioridad. Hoy unos ciudadanos aporreaban el coche de algún político a las puertas del congreso. Pero ya da igual, porque los ciudadanos en varios foros les han vitoreado, aplaudido e incluso pedían más.

Desde hace semanas los llamamientos a la violencia no reciben el rechazo popular, desde hace semanas el debate sobre si debe hacerse uso de la violencia lo gana el bando que lo apoya y quienes lo rechazan no han sabido encontrar argumentos suficientes para defender lo opuesto, a fin de cuentas, muchos ciudadanos no pueden esperar más, el hambre no entiende de paciencia.

La sociedad ya es consciente de que el dinero de nuestros impuestos se está utilizando para entregárselo a los bancos, que tienen una deuda inasumible a causa de la burbuja y de las muchas triquiñuelas que los políticos de turno financiaban (eran bancos en manos de políticos que usaban su poder para autofinanciarse las campañas o a sus amigos). Además, Alemania tiene secuestrada a Europa y sólo se preocupa de que los bancos del sur le devuelvan el dinero a los suyos, a cualquier coste, incluso el de establecer una dictadura en Grecia, Italia y muy pronto España.

Mientras tanto, los recortes son para los ciudadanos y su Estado del Bienestar, que podíamos permitirnos cuando el dinero de nuestros impuestos se usaba para financiarlo, pero que no nos podemos permitir cuando nuestro dinero se usa para pagar a la Banca, a los políticos y a sus amigos y enchufes varios. Pero eso sí, a la Iglesia, la Casa Real o la clase dirigente, ningún recorte, és más, los políticos incluso se suben el sueldo mientras su desastrosa gestión nos hunde y los banqueros se conceden bonuses millonarios pagados con nuestro dinero.

Las protestas que vivió Zapatero fueron las blandas, suaves y hippies necesarias para enviar un mensaje al pueblo. Mensaje recibido. Las próximas no serán tan agradables, y no es que me guste o me alegre, es que he estudiado Historia y España es un país con un carácter muy explosivo, aguantamos hasta que verdaderamente no podemos más, y entonces todo estalla.

Como dice una frase atribuida a John F. Kennedy: “Aquellos que hacen imposible las revoluciones pacíficas harán las revoluciones violentas inevitables.

One thought on “El fin de la revolución pacífica”

  1. interesante….en mexico pasa lo mismo pero de diferente manera sera parte de lo mismo….seran los mismos…??? o todos son los mismos

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