Cuando un país produce menos que en el año anterior se dice que el mismo entra en recesión (que es lo que, en un principio, puede sucederle ahora a los EEUU), si se produce menos es, entre otras cosas, porque se reduce el número de puestos de empleo. Por tanto, la recesión conlleva subida del paro, descenso en el consumo (menos trabajadores = menos sueldos = menos consumo) y mas paro (menos consumo = menos producción para evitar excedentes = mas paro).
Para frenar el círculo vicioso y retener la recesión se aplican políticas monetarias menos restrictivas, por ejemplo, bajar los tipos de interés (en nuestro caso, el famoso euríbor) lo que permite solicitar préstamos con menor coste e inyecta dinero en el mercado. Al haber mas dinero por los préstamos bancarios aumenta el consumo, lo que aumenta la producción y permite que la recesión amaine.
No obstante, el dinero barato trae consigo que quienes se endeuden disponen temporalmente de un mayor capital, lo invierten y con ello modifican el equilibrio de precios en el mercado provocando una inflación (sean pisos, coches o zanahorias); de hecho, aunque alguien que se endeuda compre un piso a 40 millones, quien recibe los 40 millones puede comprar muchos mas tomates y zanahorias, por tanto, los prestamos de hipotecas influyen en toda la economía.
Las ancianitas que cobran su pensión y que a su edad difícilmente podrán pedir un préstamo hipotecario junto con las capas mas bajas de la sociedad, son quienes mas sufren las consecuencias, los precios suben, todo sube, y sus sueldos (o pensiones) quedan congelados mientras ven como los demás siguen endeudándose e incrementando con su actitud de consumismo desbocado el aumento de los precios año a año. Para frenar la inflación también podemos llamar a nuestro amigo Trichet y pedirle que suba el tipo de interés, al costar mas pedir un préstamo, la gente se endeuda menos, hay menos dinero circulando en el mercado y los precios vuelven a su cauce.
A día de hoy, España se encuentra al borde del abismo, por un lado, la inflación nos ataca y las personas cada vez tienen mas dificultades para llegar a fin de mes, por el otro, el frenazo económico (que podría acentuarse muchísimo) podría terminar en recesión, y teniendo en cuenta el petardazo que está dando el sector ladrillil y del que aun no hemos visto ni la punta del iceberg, yo no descarto ese escenario económico.
Si subir el tipo de interés podría frenar la inflación pero en un escenario de recesión es necesario bajarlo… ¿que sucede? La respuesta es el peor escenario económico posible, estanflación, una recesión junto a subidas de la inflación muy difíciles de controlar. Es decir, se necesita bajar tipos para frenar la recesión y subirlos para controlar la inflación… de momento Trichet ha optado por no hacer nada, no quiere bajar unos tipos que deben subirse, pero una mínima subida hundiría a la zona euro en una crisis económica mayúscula.
¿Solución? Esperar a que la crisis crediticia amaine, quizás un año, y tras eso subir tipos para controlar la inflación. O al menos es lo que me huele a mi que pretende hacer Trichet… no obstante, a España cualquier opción le viene fatal, una bajada de tipos pondría la inflación por las nubes y una subida de tipos provocará muchas dificultades en las familias con hipotecas basura, y por si esto fuera poco, España no es el único país de la zona euro al que afecte el euríbor, y es mas, la política del BCE se decidirá mas en función de las necesidades de Alemania y Francia que de las españolas.
Mientras tanto, os dejo con un vídeo que hizo el BCE, para que lo que acabo de explicar se entienda mejor:

















Una casa (o piso) es un bien de primera necesidad y un derecho constitucional (al menos en España).
Eso es cierto. El hipotecarse para comprar una (o cualquier otra cosa) es algo muy diferente.
Una hipoteca, un préstamo, no es un juego de niños. Los bancos venden dinero, son un negocio no un servicio que muchos quieren pensar, por eso hay que saber lo que se hace.
Con esto digo, que muchos de los que se han metido en hipotecas mirando no más lejos de la punta de su nariz van a sufrir mucho ahora. Los que han comprado por invertir (y especular, algo inconstitucional) van a sufrir también.
Los que menos sufrirán serán los constructores que en su mayoría (los más listos) hace tiempo que abandonaron el barco.
Esto de hipotecarse y comprar pisos como churros es como ir a jugar al casino.
Puedes tener mucha suerte o mala suerte. O incluso puedes ir a jugadas estudiadas, a probabilidad para tener un mayor porcentaje de éxito, pero hagas lo que hagas, lo más importante es saber retirarse a tiempo y no menos importante, saber cuando no jugar.