Muchas son las sociedades que ahora se vanaglorian de ser cosmopolitas, pero, ¿lo son en realidad? Esta nueva actitud apatriota proviene, en realidad, de las teorÃas darwinianas que defienden la evolución como método de supervivencia, y la mezcla de genes como fórmula para propiciar el intercambio de información (de ahà nuestro sistema de reproducción sexual).
Ahora la corriente social empuja a respetar la diversidad religiosa, cultural, lingüÃstica, racial, etc. y con boca grande todos dicen ser enormemente abiertos, tolerantes y respetuosos al tiempo que te explican que para ser un buen patriota has de… espera, ¿ser un buen patriota?
Ser un buen catalán o ser un buen español, eso es lo de menos; vanagloriarse de ser cosmopolitas y esforzarse en proteger una cultura, lengua o religión por encima de las otras parece yuxtapuesto, de hecho, lo es. Sucede en cualquier parte, tanto en la España que esconde tradiciones apatrias, como en la moderna Barcelona en donde se consideran ciertas costumbres mas buenas que otras.
Vivimos en una fantasÃa de cristal, las personas se disfrazan para salir a la calle e interpretan su papel, todos muy tolerantes, muy respetuosos, pero entonces llega quien incapaz de entender la obra se sale del guión y termina diciendo eso de ¡Catalanes de mierda! Se abre la veda… se esfuma la magia, se rompe el guión y ya podemos quitarnos las máscaras para mostrar la realidad, en algunos casos amarga, en otros, mucho más agradable.
A veces me pregunto, ¿Es Catalunya la que no quiere estar en España o es España la que no quiere a Catalunya? Puede que ninguna de ambas, puede que ambas a la vez, o puede que las voces de quienes se salen del guión suenen mas fuerte que los silencios de quienes se encuentran conformes.





Lo cierto es que los nacionalismos son de los males que deberÃan erradicarse, finalmente somos seres humanos y eso es lo que deberÃa prevalecer más allá de denotar el lugar donde nacimos.