
España se hunde. Tras el boom inmobiliario nuestra economÃa se desquebraja dejando a su paso millones de parados y ciudades fantasma, la era del ladrillo ha tocado a su fin y agonizante tambalea de un lado al otro desvelándonos lo más podrido de la manzana española; corrupción en las más altas instancias, corrupción en la financiación de los partidos, mercado negro y chupópteros de la buena vida incapaces de mover un dedo para cambiar una situación de supervivencia permanente.
Todo el mundo sabe que los entes de información están comprados pero miran a otra parte, ¿a quién importa? Tan sólo a quienes saben que sin acceso a las distintas opciones no existe democracia, ilusos pensadores amantes de una idealizada sociedad helénica.
Y mientras tanto el sistema partitocrático bipolar se impone cual dictadura sobre cualquier alternativa de cambio, amparado por una ley electoral que lo protege y fomenta. Los caciques hacen el resto, mientras las hordas de sodomitas conquistan hasta el último rincón de este paÃs, no hay lugar para el honesto ni piedad para el sincero.
No es que el Lazarillo de Tormes haya sido anónimo a propósito, sino que su autor somos todos los que contribuimos a esta sociedad. Un reflejo de nosotros mismos, no es ficción sino retrato, no es anónimo sino popular.
Nos quejamos sin movernos, envidiamos a quien trepa cimas y le atamos una soga al cuello para que no siga trepando, no fuese el caso que si llega lejos demuestre que somos unos mantas, es más fácil hundir al que está encima que subir aún más alto.
Las encuestas dicen que vamos hacia un lado o hacia otro, la realidad es que no vamos a ninguna parte. Estamos como siempre, rodeados de la misma mierda y repitiendo sin cansar “Como aquà en ningún lado, sol y playa, ¿quien quiere mas?“.
Me marcho señores, reciban esta carta de despedida como una oportunidad reflexiva mas no como un agravio.





Ruben:
A mi las despedidas me ponen triste, pero como a esta la virtualidad no le afecta…
Lo que me parece increÃble en España, es que la gente joven tenga que emigrar para poder mejorar sus condiciones de vida. Aquà en Galicia es una constante, a diario lo veo. Gente universitaria, que comenta en la calle, “cuando acabe la carrera me voy a …”
Es muy triste esto y por lo que veo, también está empezando a suceder en grandes urbes como BCN.
En cualquier caso, suerte, mucha mucha mucha suerte compañero.