Tierra de lazarillos

Lazarillo de Tormes, por Luis Santamaría
No se sabe bien quién ni porqué en el siglo XVI, quizás hastiado de una sociedad imperfecta con demasiados aires de grandeza, decidió escribir El lazarillo de Tormes e inició con ello la picaresca española, un estilo antihéroe que pondría sobre la mesa las miserias de la gente común.

Y en esas miserias hallamos el egoísmo, la arrogancia, la crueldad pero sobretodo las una y mil formas de engaño, fraude, robo, manipulación o corrupción que parecen no haberse despegado de la sociedad española desde los tiempos del Lazarillo.

Nos gusta ordenar las cosas, y por eso hemos dividido el mundo entre países desarrollados y subdesarrollados y a veces nos olvidamos de que existen los matices; entre los países nórdicos de Europa en donde el civismo alcanza niveles utópicos y la más salvaje y profunda África en la que pocos osan adentrarse se encuentran países en el límite entre lo socialmente correcto y lo incorrecto.

Países como España, que por su PIB, industrialización, etc. bien merecen ser considerados del primer grupo, pero que luego son incapaces de comprender que si no se pagan impuestos no habrá servicios ni ayudas sociales, y que si un político malversa el dinero público, tampoco.

España tiene mucho potencial, mucha gente con talento, grandes profesionales, grandes empresas, industria,… pero a pesar de eso seguimos estancados, quizás bloqueados en crecimiento por quienes tienen el poder e impiden que otros puedan desbancarles, quizás sólo es que los recursos de que disponemos no se usan correctamente y el dinero de todos se lo reparten entre 4 amigos.

Pero es difícil romper el circulo vicioso, aquí raro es quien no engaña, quien no estafa aunque sólo sea un poquito. Por un lado, los ciudadanos alegan que defraudar a Hacienda es lo correcto ya que al final los políticos sólo usan el dinero público para repartirlo entre sus amigos, y parece que sea una especie de rebeldía popular antisistema bien acogida por el conjunto. Por el otro, esos mismos políticos untan con dinero público o sobreprotegen a un sector de la sociedad que saben les mantendrá en el poder, no hay discusiones, todos corruptos, unos se apoyan en otros, y los demás, que se jodan.

¿Cómo es que en España un corrupto puede contar sus peripecias en el bar, y en vez de reproches, el de al lado le cuenta otra mayor como si fuese una competición de estafadores para ver quien ha dado el pelotazo más grande?

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