
Últimamente ya no se ni si dejar de hablar de polÃtica. No me gusta criticar por criticar y menos aun criticar siempre a los mismos como algo enfermizo. Pero gobierna quien gobierna y toma las decisiones el que gobierna y las decisiones que toman me resultan muy poco acertadas además de incoherentes con sus siglas.
Vemos cómo poco a poco se viene abajo el sistema de bienestar, vemos como poco a poco desaparecen los derechos bajo el argumento de la necesidad mientras quienes deberÃan protegernos se bañan en oro con nuestro trabajo al tiempo que nos piden cultura del esfuerzo y sacrificios varios.
La edad de jubilación empieza a alargarse, parece que sin remedio, los sindicatos amenazan, pero no se mueven. Los despidos que Zapatero aseguraba no iban a tocarse se tocan para ser más baratos, que se jodan los jóvenes. Ya sabemos qué pasará si esto se hace asÃ, no hace falta debatirlo, ya sabemos lo mucho que eso ayudará al mercado capitalista…
Para colmo, los jóvenes son uno de los colectivos más perjudicados por toda esta crisis, primero, porque o bien no podÃan independizarse o quien lo hizo se encuentra hasta el cuello por la deuda contraÃda con un banco sin miramientos al que luego ha tenido que ayudar con el dinero de sus impuestos. Segundo, porque raro es el caso del joven que consigue cobrar más de mil euros; tercero, porque la mayorÃa ni tan siquiera podrán ser despedidos, su contrato es temporal; cuarto, porque muchos nos tenemos que marchar fuera para encontrar unas condiciones mÃnimamente aceptables, abandonando a nuestros seres queridos y teniendo que espabilarnos por nuestra cuenta. PodrÃa seguir… pero mejor no lo hago.
La sanidad y la educación son cada vez más precarias, el que puede se va a lo privado, y asà dividimos a la sociedad en dos grupos, el de los que pueden permitÃrselo y el de los que tendrán que nadar en la miseria. Al paso que vamos no habrá jubilación, ni finiquitos, ni paro, ni sanidad pública; pero tranquilos, siempre tendréis educación pública, la necesitan para adoctrinar a vuestros hijos a los que luego explotarán hasta sacarles la última gota de su sangre sin que ni tu ni ellos hagáis nada.
Si no os atrevéis a luchar por vosotros hacedlo por los que vendrán, por los que están ahà y cuyo futuro ahora está en vuestras manos. ¿Qué España queréis para vuestros hijos?


